Internet es un derecho y un bien de la humanidad

Reza el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

He observado que hay varios artículos de la DUDH que han ido extendiendo su alcance, de conformidad con el avance social, y por ello, es cada vez más necesario que, en consideración a la transformación social que Internet nos está produciendo, que se incluya en la DUDH el derecho que todo ser humano debe tener al acceso libre a la red y, sobre todo, a que se garantice el sostenimiento de la conectividad, sean cuales sean las circunstancias que le rodeen.

Y esto es algo que debe quedar por encima de las operadoras y, como no, de medidas cautelares procedentes de cualquier gobierno de un país. ¿Cómo se pueden garantizar estas libertades si el medio de expresión está siendo proporcionado y mantenido por compañías sujetas a modelos económicos de puro lucro? ¿Cómo se pueden garantizar estas libertades si existe un control de la información y del uso por parte de los Gobiernos?

Dice el punto tercero del artículo 21 que “La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público”, y dice el punto primero del artículo 25 que “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad”. Si esta es nuestra voluntad, la del pueblo, quizás habría que incluir “el acceso a Internet” como uno de esos derechos que requieren especial atención.

De todos es conocido aquel programa espía del FBI denominado Carnivore que estuvo operativo desde 1997 hasta 2005 filtrando todos los emails del mundo mundial y que fue remplazado entonces por NarusInsight, programa usado también por la NSA y que realiza vigilancia masiva y monitorización de las comunicaciones de ciudadanos y corporaciones en Internet en tiempo real; sin olvidarnos de Echelon, iniciativa de corte similar y mayor alcance, en la que cooperan USA y UK, que junto con Canada, Australia y Nueva Zelanda firmaron el acuerdo UKUSA.

Aunque la experiencia nos dice que, siempre que nos llega información de algún sistema cuya misión atenta contra la libertad del individuo, es porque, generalmente, ha superado ya la curva del secreto y eso significa que otras aplicaciones de mayor calado están activas y rodarán en secreto hasta que el ciclo se cumpla, y así sucesivamente, hasta el día en que podamos ponerle fin a todo esto.

Hoy mismo, The Wall Street Journal publica que el Gobierno de China acaba de bloquear la palabra “Egypt” en búsquedas vía Twitter, y aprovecha para dar un repaso a una situación de censura gubernamental (comunista, en este caso, claro), con la visión del mal mayor. Al menos en USA eso no pasa, al menos te dejan buscar lo que quieras, eso si, dentro de un orden, ya que si te tiran la puerta los hombres de negro y se te llevan, será porque algo has hecho que atenta contra la seguridad nacional.

Pero ya, por lo que no podemos pasar, lo que no podemos permitir, es que un Gobierno de un país “apague” Internet y deje a todos los ciudadanos sin conexión a la red, y esto es algo que acabamos de comprobar en Egipto, y esto solo demuestra que, efectivamente se puede hacer, aunque, como dice Iljitsch van Beijnum en Ars Technica, no resultaría tan sencillo si se hubiera intentado hacer en un país occidental. Pero, para nada resulta imposible.

Para parar la red pulse aqui

Internet evoluciona, la ola social no ha hecho más que empezar, el activismo comienza a encontrar aquí una plataforma que no conoce fronteras y así, el modelo establecido, se encuentra ante un escenario en el que no puede poner puertas al campo, porque mientras tapa una gotera aquí, aparecen 3 más allá, y llegará un momento en el que ya no le queden más cubos. Como dijo Lincoln: “Se puede engañar a alguno todo el tiempo, se puede engañar a todos durante un tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”.

En 2010 han pasado muchas cosas, unas conocidas, otras no tanto, pero que demuestran que no resulta tan sencillo el alienamiento humano, y que, afortunadamente, a pesar de la sobredosis televisiva y mediática, surgen fenómenos tan curiosos como Wikileaks, o iniciativas singulares como Zeigeist, Anonymous , Actuable o el Proyecto Venus.

Seguiremos recibiendo andanadas, bien apoyadas por los medios de comunicación, sobre la privacidad, sobre los miles de peligros que oculta la red, sobre la necesidad de controlar y administrar Internet, pero creo que, después de muchas batallas, el final de la película será feliz, y quizás no esté tan lejos como podemos pensar.

 

 

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